Tal y como su nombre lo indica,
se refiere a la toma de responsabilidades en un ámbito escolar o institucional.
Su mayor objetivo radica en formar a las personas en aras no solo de lograr un
objetivo en común, sino también para que adquieran el conocimiento necesario
con el cual podrán hacerse cargo de sus deseos personales, así como de su
realización profesional.
El liderazgo educativo puede
comenzar desde los niveles más básicos y continuar a lo largo de la formación
de una persona. Es por ello que abarca un gran número de grados, sin importar
la edad de una persona que sigue preparándose.
Podemos concluir que liderazgo
educativo es la capacidad de influir, o más concretamente, como la labor de
dotar de un sentido común a la organización escolar e influir en el
comportamiento de ella según (Leiithwood et al., 2006). De igual forma Robinson (2009) afirma, que
“el liderazgo educativo es aquel que influye en otros para hacer cosas que se
espera mejorarán los resultados de aprendizaje de los estudiantes. El liderazgo educativo adquiere vital
importancia al influir en los resultados de aprendizaje y al impactar de lleno
en los desafiaos sociales y culturales que presenta la globalización. El mundo globalizado, impone cada vez más
exigencias a la manera en que se gestionan los diversos procesos que ocurren en
la organización y especialmente a la forma en que los líderes gestionan su rol
y mueven a las personas en la consecución de un objetivo común.
La
integración de las tecnologías, la inclusión y el desarrollo integral de los
estudiantes son desafíos a los cuales los directores de escuela deben responder. Uno de los desafíos al modelo educativo de
este siglo, es el crear escuelas que aseguren a todos los estudiantes de todos
los lugares, el éxito educativo, es decir una buena educación. Hoy en día, “las organizaciones
con futuro son aquellas que tengan capacidad para aprender a desarrollarse y
hacer frente al cambio” Bolivar (200), por ello, los esfuerzos requieren estar
dirigidos a la mejora de los aprendizajes de los estudiantes, siendo los
directores quienes ejerzan el rol de líderes educativos al hacer una diferencia
en la calidad de las escuelas y en la educación que reciben los niños y jóvenes. El liderazgo educativo cobra gran importancia
en la investigación educacional a nivel internacional y en las políticas
públicas de cada país, por cuanto deben ser capaces de crear el clima adecuado
para que los docentes apliquen estrategias didácticas y de evaluación de
aprendizajes acorde a los nuevos enfoques de enseñanza-desarrollo, supervisando
los resultados, retroalimentando, motivando el progreso y tomando decisiones a
tiempo.
Mejorar la calidad de los directores
es un gran desafío que obliga a los países a considerar al liderazgo como un eje
central en sus reformas educacionales.
Para ello se incrementan las responsabilidades que tienen los directores
y las expectativas que se tienen de su rol, por ser ellos quienes influyen en
los resultados de la gestión de los establecimientos.
Respecto a esta mejora, la
evidencia da cuenta de que instalarla como centro requiere ineludiblemente de
incidir en las capacidades, habilidades, motivaciones y condiciones para el
desarrollo del “núcleo pedagógico” (Elmore, 2010), construyendo prácticas a
nivel de aula y de organización. La
creciente atención en el liderazgo viene así acompañada de cambios en el rol y
en las expectativas del equipo directivo, entre los que destacan la necesidad
de una mayor centralización que otorgue mayores atribuciones y
responsabilidades a los líderes escolares.
La
capacidad para mejorar un centro escolar depende, de manera relevante, de
equipos directivos con liderazgo que contribuyan a dinamizar, apoyar y animar
que aprenda a desarrollarse, contribuyendo a construir la capacidad interna de
mejora. La mejora de un centro escolar depende de directivos con
liderazgo, capaces de dinamizar y animar al alumno a que aprenda a
desarrollarse y a construir su capacidad interna de mejora. Y para que un centro escolar tenga futuro
debe tener la capacidad de desarrollarse y hacer frente al cambio. Como
dicen Stoll y Temperley (2009): los
líderes escolares sólo pueden influir en los resultados de los estudiantes si
cuentan con autonomía suficiente para tomar decisiones importantes acerca del
currículum y la selección y formación de maestros; además, sus principales
áreas de responsabilidad deberán concentrarse en mejorar el aprendizaje de los
alumnos. Los países optan cada vez más por la toma de decisiones
descentralizada y por equilibrar ésta con una mayor centralización de los
regímenes de rendición de cuentas, como las pruebas estandarizadas (p. 13).
El
líder educativo, ¿Nace o se hace?
Según
un estudio llamado “Pasión e Intuición” publicado en Inglaterra por (Parker,
2002) de 5 directores de establecimientos públicos de condiciones desafiantes,
los líderes ven la labor docente como más que un solo trabajo. El
estudio determinó que: El rol
del director es un factor central en la eficacia escolar, lo que afirma el
postulado de Robinson (2009) sobre la mejora de los resultados de aprendizajes
de los alumnos y la influencia que tiene en ello el rol de líder. No
es posible concebir el liderazgo sin un modelo sobre cuáles son los componentes
esenciales de una persona eficaz. Es
la historia personal la que favorece la disposición a asumir riesgos y el
pensamiento creativo o no convencional. La
carrera les enseña a los líderes la satisfacción de ganar, pero la historia de
vida fortalece el deseo intenso de no perder.
· El
carisma, la consideración individual, estimulación intelectual, inspiración y
la tolerancia psicológica, son algunas de las dimensiones que caracterizan a un
líder educativo. Liderar
no puede verse sólo como un conjunto de comportamientos y habilidades discretas
que de alguna manera son neutras y abstractas, sin una relación compleja y
profunda con la construcción de la persona que lidera. En ese sentido la integración y congruencia
entre las etapas de la experiencia vital es una herramienta fundamental para el
liderazgo. Los
líderes deben utilizar sus conocimientos y habilidades con un fuerte sentido de
la confianza aplicando su experiencia y su sabiduría para cuestionar su realidad,
la de su establecimiento en intervenir para modificar dichas realidades,
implementando espacios de debate y difusión de prácticas para mejorar los
resultados organizacionales y modificar la visión reduccionista de los planes
formativos que no potencian el desarrollo de competencias actitudinales.
.
¿Son
realmente efectivos? ¿Un líder nace o se hace? Como competencia actitudinal el
liderazgo es muy difícil de evaluar y de adquirir, no basta con simplemente
realizar un curso de capacitación y obtener una certificación sino se demuestra
adquisición de dicha competencia en el mundo del trabajo. El rol del líder escolar implica transformar
las prácticas tradicionales al interior de la escuela con el objeto de mejorar
la cultura organizacional. Cabe
destacar también que un aspecto importante en el líder educativo es la
experiencia, ya que dota al director al saber cómo actuar muchas veces ante
vicisitudes como también conocer el entorno, más actualización y la mejora
continua, será un líder que es ejemplo
para los docentes y personal que sean influenciados por él.
¿Qué
está haciendo el país en cuanto a la formación en liderazgo?
En
nuestro país recientemente el Mineduc ha impulsado una política para que todos
los profesionales de educación se puedan profesionalizar en la rama en la que
se desenvuelven que es algo que es necesario para mejorar la calidad de
educación en nuestro país, lamentablemente no se generan programas de formación
que sean gratuitos por algunas identidades acreditadas sino con fines de lucro.
Tanto
a nivel nacional como internacional se confirma la importancia del liderazgo
directivo en los resultados de aprendizaje de los alumnos y la clave de esta
competencia en las escuelas eficaces. La
mejora continua que se espera ocurre solo cuando en las escuelas se encuentran
las condiciones internas apropiadas, de las cuales las capacidades de liderazgo
de los directores es una de las más relevantes, para lograrlo sería importante
instaurar un sistema de selección de todos los cargos directivos.
Referencias
Bibliográficas
·
Riveros,
B. (2017). El Liderazgo educativo como modelo de gestión organizacional, Gestión
de las personas y tecnología, Edición No. 30.
·
Bolivar,
A. (2000). Los centros educativos como organizaciones que aprenden. Madrid. La
Muralla.
·
Feliciteca,
(2013-2018), ¿Qué es el liderazgo educativo?.
Recuperado de http://feliciteca.com/que-es-el-liderazgo-educativo.
·
Leithwood,
K., Day, C. (2006). Successful School
Leadership, UK: National College for School Leadership.
·
Euroresidentes,
vida inteligente, Liderazgo educativo y pedagógico. Recuperado de https://www.euroresidentes.com/empresa/liderazgo/liderazgo-educativo.
·
Ministerio de Educación. Sistema Nacional de
Formación del Recurso Humano Educativo del Ministerio de Educación (SINAFORHE),
Guatemala, noviembre 2008.
No hay comentarios:
Publicar un comentario