lunes, 5 de noviembre de 2018

Liderazgo educativo del profesor en el aula


Liderazgo educativo es lograr desarrollar un profesorado competente, idóneo y que tenga las competencias para ejercer con alto grado de eficacia la docencia. Delgado (2005, p. 371) nos dice: “la función de dinamización de un o de una organización para generar su propio crecimiento en función de una misión o proyecto compartido”.   De tal manera, podemos decir que liderazgo es la capacidad que posee una persona o grupo de personas para influir de manera positiva para alcanzar metas u objetivos en común.  Liderazgo es una palabra que ha evolucionado durante décadas pero que cada vez con más fuerza con la intención de promover un cambio en el proceso de enseñanza-aprendizaje, aunque se hará énfasis en la enseñanza ya que se ve la necesidad de crear escuelas de calidad, que significa potenciar en los estudiantes habilidades que les permitan ser profesionales de éxito en los diferentes escenarios que la vida les presente.

Según Balduzzi (2015) podemos definir el liderazgo instruccional y liderazgo centrado en el aprendizaje como aquél que tiene la capacidad de impulsar y orientar los múltiples esfuerzos de los diferentes agentes para favorecer y mejorar los aprendizajes de los estudiantes.  En los años 70 una de las teorías que más cobró fuerza en el contexto escolar ha sido el liderazgo instructivo, éste se centra en definir los principales cometidos de los directores, destacando tres en particular.  El primero es la definición de la misión de la escuela, la gestión del currículo y de la instrucción y la promoción de un clima escolar positivo de aprendizaje.

Las características esenciales del liderazgo instruccional son:  ha de gestionar la escuela como una organización profesional de aprendizaje que defina objetivos apropiados para todos los alumnos, ha de potenciar la profesionalidad de los docentes, tanto dentro como fuera del aula, su éxito depende de la capacidad de interiorización profunda de los objetivos por parte de los profesores, podría entrar en crisis si no hay convergencia de las metas y los objetivos individuales con los del sistema, aquí se necesita  el compromiso de todos los actores de la comunidad educativa pero sobre todo de los profesores, para alcanzar un nivel óptimo de aprendizaje en el aula.  El aprendizaje ha de estar vinculado y comprometido con el aprendizaje, y hay que medir el liderazgo educativo analizando su impacto en los aprendizajes de los estudiantes, aunque sea una realidad difícil de valorar y evaluar en nuestro medio. (MacBeath, Townsend, 2011, pp. 1246-1247) considera que el aprendizaje en un sentido va más allá de la pura mejora de los resultados de los estudiantes, e implica a todos los actores formativos, tanto de dentro como de fuera de la escuela, considerados en su conjunto como creadores y agentes de una comunidad de aprendizaje.

El profesor tiene la misión de perseguir, no sólo objetivos cognitivos y formativos comunes para todos, sino también la de tomar y estimular un proceso formativo abierto a las cualidades y habilidades propias de cada alumno.  Víctor García Hoz nos dice que la educación es una forma de vivir humana que prepara al hombre para vivir cada vez más humanamente. Por ende, la educación personalizada, responde al intento de estimular a un sujeto para que vaya perfeccionando su capacidad de dirigir su propia vida, o es el perfeccionamiento intencional de la persona humana mediante la propia actividad consciente y libre, dicho de otra forma.  De donde decimos que, las diferentes finalidades y objetivos de los centros escolares destaca la de ofrecer igualmente la posibilidad de desarrollar progresivamente el propio criterio para tomar decisiones eficaces y dignas, referentes tanto a la vida escolar como profesional y personal, esa es la tarea del profesor porque “la educación personalizada se realiza en la vida del estudiante a través de la relación personal con él” García Hoz (1988).

En el verdadero liderazgo educativo los profesores participan activamente y de modo relevante en el proceso de definición de las metas de la escuela y contribuyen mediantessus clases a realizar y desarrollar los valores con los que la escuela se identifica, al igual que manejando y armonizando las relaciones interpersonales complejas y múltiples dentro y fuera del aula.   El liderazgo educativo se apoya en los educadores, no sólo en el líder en su sentido clásico e incluso puede darse sin él.  Es decir, lo que justifica a un liderazgo educativo es propiamente el sentido educativo de la acción, que necesariamente ha de ser expresada por una persona, pero ella tiene ser antes que nada un educador, no un líder
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Muchas veces nos preguntamos ¿Cómo puede el profesor ejercer el liderazgo educativo en su aula? y podemos concluir que:  Con su liderazgo el profesor contribuye participando en el conjunto de sus actividades en función de su experiencia, sus competencias y su rol; en el contexto del aula, el liderazgo del profesor se aprecia mucho, debe estimular el aprendizaje personal de los estudiantes, así como despertar su sentido crítico. El liderazgo tiene que ver también con la capacidad de influir sobre los alumnos cuando éstos descuidan las verdaderas metas educativas que la escuela quiere fomentar. El liderazgo ético implica ejercer una influencia que se oriente hacia unos valores y busque la asunción de la responsabilidad por parte de todos. El liderazgo del profesor ha de basarse en una visión positiva del porvenir de los estudiantes, ha de transmitir energía y confianza antes los retos futuros.  Favorecer al estudiante es promover lo que me permite ser mejor que antes, aquello que, si no se estimula, frenará su maduración humana.

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Referencias Bibliográficas

·   Balduzzi E. (2014) Liderazgo educativo del profesor en el aula y la personalización educativa. (Milán, Italia).

·  Asturias Linda y Meza Floridalma: “Políticas de Formación Inicial, Actualización y Perfeccionamiento de Docentes”, Guatemala 2004.
·         García Hoz, V. (1981) La Practica de la educación personalizada (Madrid, Rialp).
·         Bolivar, A. (2000). Los centros educativos como organizaciones que aprenden. Madrid. La Muralla.
·         Ministerio de Educación: Conclusiones del I Foro sobre Formación Docente: “El caso de Guatemala y experiencias iberoamericanas”, Guatemala, marzo 2005.
·         Universidad de San Carlos de Guatemala: “Bases para el Diseño del Sistema Nacional de Formación Docente en Guatemala”, consensuado con la Asamblea Nacional del Magisterio, Guatemala 2008.
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