Liderazgo
educativo es lograr desarrollar un profesorado competente, idóneo y que tenga
las competencias para ejercer con alto grado de eficacia la docencia. Delgado
(2005, p. 371) nos dice: “la función de dinamización de un o de una
organización para generar su propio crecimiento en función de una misión o
proyecto compartido”. De tal manera,
podemos decir que liderazgo es la capacidad que posee una persona o grupo de
personas para influir de manera positiva para alcanzar metas u objetivos en
común. Liderazgo es una palabra que ha
evolucionado durante décadas pero que cada vez con más fuerza con la intención
de promover un cambio en el proceso de enseñanza-aprendizaje, aunque se hará
énfasis en la enseñanza ya que se ve la necesidad de crear escuelas de calidad,
que significa potenciar en los estudiantes habilidades que les permitan ser
profesionales de éxito en los diferentes escenarios que la vida les presente.
Según
Balduzzi (2015) podemos definir el liderazgo instruccional y liderazgo centrado
en el aprendizaje como aquél que tiene la capacidad de impulsar y orientar los
múltiples esfuerzos de los diferentes agentes para favorecer y mejorar los
aprendizajes de los estudiantes. En los
años 70 una de las teorías que más cobró fuerza en el contexto escolar ha sido
el liderazgo instructivo, éste se centra en definir los principales cometidos
de los directores, destacando tres en particular. El primero es la definición de la misión de
la escuela, la gestión del currículo y de la instrucción y la promoción de un
clima escolar positivo de aprendizaje.
Las
características esenciales del liderazgo instruccional son: ha de gestionar la escuela como una
organización profesional de aprendizaje que defina objetivos apropiados para
todos los alumnos, ha de potenciar la profesionalidad de los docentes, tanto
dentro como fuera del aula, su éxito depende de la capacidad de interiorización
profunda de los objetivos por parte de los profesores, podría entrar en crisis
si no hay convergencia de las metas y los objetivos individuales con los del
sistema, aquí se necesita el compromiso
de todos los actores de la comunidad educativa pero sobre todo de los
profesores, para alcanzar un nivel óptimo de aprendizaje en el aula. El aprendizaje ha de estar vinculado y
comprometido con el aprendizaje, y hay que medir el liderazgo educativo
analizando su impacto en los aprendizajes de los estudiantes, aunque sea una
realidad difícil de valorar y evaluar en nuestro medio. (MacBeath,
Townsend, 2011, pp. 1246-1247) considera que el aprendizaje en un sentido va
más allá de la pura mejora de los resultados de los estudiantes, e implica a
todos los actores formativos, tanto de dentro como de fuera de la escuela,
considerados en su conjunto como creadores y agentes de una comunidad de
aprendizaje.
El
profesor tiene la misión de perseguir, no sólo objetivos cognitivos y
formativos comunes para todos, sino también la de tomar y estimular un proceso
formativo abierto a las cualidades y habilidades propias de cada alumno. Víctor García Hoz nos dice que la educación
es una forma de vivir humana que prepara al hombre para vivir cada vez más
humanamente. Por ende, la educación personalizada, responde al intento de estimular
a un sujeto para que vaya perfeccionando su capacidad de dirigir su propia
vida, o es el perfeccionamiento intencional de la persona humana mediante la propia
actividad consciente y libre, dicho de otra forma. De donde decimos que, las diferentes finalidades
y objetivos de los centros escolares destaca la de ofrecer igualmente la
posibilidad de desarrollar progresivamente el propio criterio para tomar
decisiones eficaces y dignas, referentes tanto a la vida escolar como
profesional y personal, esa es la tarea del profesor porque “la educación
personalizada se realiza en la vida del estudiante a través de la relación
personal con él” García Hoz (1988).
En
el verdadero liderazgo educativo los profesores participan activamente y de
modo relevante en el proceso de definición de las metas de la escuela y
contribuyen mediantessus clases a realizar y desarrollar los valores con los
que la escuela se identifica, al igual que manejando y armonizando las
relaciones interpersonales complejas y múltiples dentro y fuera del aula. El
liderazgo educativo se apoya en los educadores, no sólo en el líder en su
sentido clásico e incluso puede darse sin él.
Es decir, lo que justifica a un liderazgo educativo es propiamente el
sentido educativo de la acción, que necesariamente ha de ser expresada por una
persona, pero ella tiene ser antes que nada un educador, no un líder
.
Muchas
veces nos preguntamos ¿Cómo puede el profesor ejercer el liderazgo educativo en
su aula? y podemos concluir que: Con su
liderazgo el profesor contribuye participando en el conjunto de sus actividades
en función de su experiencia, sus competencias y su rol; en el contexto del
aula, el liderazgo del profesor se aprecia mucho, debe estimular el aprendizaje
personal de los estudiantes, así como despertar su sentido crítico. El
liderazgo tiene que ver también con la capacidad de influir sobre los alumnos
cuando éstos descuidan las verdaderas metas educativas que la escuela quiere
fomentar. El liderazgo ético implica ejercer una influencia que se oriente
hacia unos valores y busque la asunción de la responsabilidad por parte de
todos. El liderazgo del profesor ha de basarse en una visión positiva del
porvenir de los estudiantes, ha de transmitir energía y confianza antes los
retos futuros. Favorecer al estudiante
es promover lo que me permite ser mejor que antes, aquello que, si no se
estimula, frenará su maduración humana.
Referencias
Bibliográficas
· Balduzzi
E. (2014) Liderazgo educativo del profesor en el aula y la personalización
educativa. (Milán, Italia).
· Asturias
Linda y Meza Floridalma: “Políticas de Formación Inicial, Actualización y
Perfeccionamiento de Docentes”, Guatemala 2004.
·
García
Hoz, V. (1981) La Practica de la educación personalizada (Madrid, Rialp).
·
Bolivar,
A. (2000). Los centros educativos como organizaciones que aprenden. Madrid. La
Muralla.
·
Ministerio
de Educación: Conclusiones del I Foro sobre Formación Docente: “El caso de
Guatemala y experiencias iberoamericanas”, Guatemala, marzo 2005.
·
Universidad
de San Carlos de Guatemala: “Bases para el Diseño del Sistema Nacional de
Formación Docente en Guatemala”, consensuado con la Asamblea Nacional del
Magisterio, Guatemala 2008.
·
No hay comentarios:
Publicar un comentario